Una parte considerable de la cultura griega se desarrolló inicialmente no en la madre patria sino en las colonias. Si esto es verdad, en alto grado, por lo que toca a la poesía, lo es aún más con referencia a los aspectos científicos y filosóficos de la cultura griega más temprana: geometría, aritmética, medicina, geografía, historia y aquella indagación más general sobre la realidad en conjunto que más tarde se denominaría “filosofía”. El hecho no debe maravillarnos; en las colonias es más rápido el desarrollo hacia formas democráticas, más íntimos los contactos con la civilización del Cercano Oriente, más abierta y crítica la mentalidad media de la población habituada como estaba, por experiencia propia o por noticias que circulaban gracias al comercio y los viajes, a una gran variedad de usos y creencias.
En la Teogonía de Hesíodo se planteaba ya el problema del origen de la realidad, pero la
solución apuntada era de carácter mítico-religioso, no científico (cf. § 8). Por el contrario, en la floreciente Mileto, principal colonia jónica del Asia Menor, la especulación en torno al origen del mundo tomó otra dirección. Se empezó a investigar la posible sustancia fundamental y primigenia de la realidad, aquella de la que derivan todas las demás por proceso espontáneo, sin intervenciones, ni siquiera sucesivas, de seres sobrenaturales, sino de acuerdo con un cierto orden, una necesidad, una ley puramente naturales. Por tanto, esa sustancia primitiva debía contener en sí misma una especie de principio vital, pues de otro modo no hubiera podido originarse de ella la realidad animada, es decir, ella misma debía ser “materia animada”, de donde se deriva el nombre de hilozoístas impuesto a los pensadores orientados en este sentido (hylé = materia, zoé = vida).
El primero es Tales (florecido a principios del siglo VI a. C.), quien identificó la materia primordial con el agua (de la cual se forman muchas otras sustancias, tanto aeriformes como sólidas, sin la cual no existe la vida, que parece ser la más abundante en la naturaleza, que circunda y quizás sostiene las tierras emergidas, etc.). Según la tradición más digna de crédito, Tales fue hombre práctico y hábil (la anécdota según la cual una mujer lo befa porque absorto en la contemplación de las estrellas cae en un pozo, parece
pertenecer al muy posterior bagaje de historietas polémicas inventadas contra los filósofos
dedicados a la especulación pura). Consejero de sus conciudadanos y de reyes extranjeros, constructor de fortificaciones, promotor de lucrativas especulaciones comerciales, parece que era capaz de organizar y explotar con fines prácticos incluso las nociones astronómicas y geométricas aprendidas, según se afirma, de los caldeos y los egipcios. Se le atribuye la previsión de un eclipse de sol, la medición de la altura de las pirámides por medio de la sombra así como también de la distancia que separaba una nave del puerto.
No se debe a él el teorema geométrico que lleva su nombre, pero es posible que en aquellos cálculos prácticos aprovechara ya la idea de los triángulos semejantes y las proporciones. Se trata pues de una “practicidad” seguramente diversa del empirismo puro de la geometría egipcia y mesopotámica; es lícito imaginar que lo que interesaba a Tales e impresionaba a sus contemporáneos no era tanto la utilidad del resultado como la elegancia y la generalidad del método empleado.
En una palabra, hay en Tales un entusiasmo radical por la libre potencia del pensamiento, por su capacidad de levantar osados vuelos a partir de unos cuantos datos observados o comprobados. Y vuelo atrevido y un si es no es fantástico era sin duda alguna su hipótesis de que el agua era el principio de todas las cosas. Por lo demás, se ha visto que la hipótesis no carecía de ciertas efectivas justificaciones. Por otra parte, no debe considerarse como demasiado ingenua la identificación del fundamento de la realidad con un elemento existente. Hoy día, algunas teorías cosmológicas hablan del hidrógeno como del elemento fundamental del universo, apoyándose, es verdad, en la física moderna que trabaja sujeta a la observación y la experimentación más rigurosa, pero lanzándose, no obstante, a osadías más allá de lo demostrado y comprobado para responder con el mismo espíritu naturalista —si bien expresado en otra forma— a la misma pregunta que Tales fue el primero en formular.
Anaximandro, también de Mileto y casi contemporáneo de Tales, a diferencia de éste que no dejó nada escrito, compuso una obra en prosa titulada Sobre la naturaleza de la que nos han llegado algunos fragmentos. Fue el primero en servirse de la palabra “principio” (arché) para indicar la sustancia única de la que todo surge y que para él no es ninguna materia en particular, como lo era para Tales y más adelante lo sería para Anaxímenes, sino lo infinito o ilimitado (ápeiron) que “todo abraza y todo lo gobierna”. El infinito de Anaximandro tiene cierto parentesco con el caos de los mitos, con la diferencia de que no es una mescolanza de elementos sino una sustancia única e indeterminada, de la cual nacen todas las cosas por determinación o separación de los contrarios, y a donde retornan para disolverse una vez cumplido su ciclo vital incluso los mismos mundos, que son innumerables en el tiempo y en el espacio. Hemos dicho “ciclo vital” al hablar de cosas y de mundos, pero no lo hemos hecho por casualidad; parece que en Anaximandro existe ya la concepción —que aparecerá más explícita en Anaxímenes— del mundo y los astros como grandes seres vivientes. Y la vida misma es un ciclo continuo, una continua evolución, por lo que incluso las especies vivientes propiamente dichas derivan las unas de las otras; por ejemplo, los hombres proceden de animales marinos.
Sin embargo, el naturalismo evolucionista de Anaximandro está penetrado de una profunda
inspiración moral ligada al concepto jónico de la justicia y la isonomía. El universo es un cosmos, una armonía, como es también un cosmos la polis, y está regido por análogas leyes de justicia necesaria e inflexible (las cosas se disuelven en el ápeiron porque “deben pagar unas a otras el castigo y pena de acuerdo con la sentencia del tiempo”). Esta visión de legalidad universal nos muestra cómo la idea de ley natural se formó sobre el modelo de la ley moral y jurídica y no al contrario: el hombre interpreta el mundo tomándose como modelo a sí mismo. Como los niños y los primitivos en su ingenuo animismo, así los hilozoístas, si bien en un nivel más elevado y complejo, tomando como modelo (por lo menos Anaximandro) la polis, armoniosa atemperación de ley y libertad. En Anaxímenes (florecido hacia mediados del siglo VI a. C.) se afirma más explícitamente la correspondencia entre el hombre y el mundo, “así como nuestra alma, que es aire, nos sostiene, así el soplo y el aire circundan el mundo entero” (de este modo se asoman a la especulación griega los conceptos de microcosmos y macrocosmos, que llegarían a asumir tanta importancia). Según Anaxímenes, del aire se forman los otros elementos y todas las cosas concretas a través del doble proceso de la rarefacción y la condensación: el aire enrareciéndose se convierte en fuego; condensándose, en agua y tierra.
Bibliografía
Ensayo
La Escuela de Mileto
Se denomina escuela de Mileto o Jónica a la fundada en el
siglo VI a. C. en la colonia griega de Mileto, en la costa egea de
Jonia (Asia Menor). Sus miembros fueron Tales de Mileto, Anaximandro y
Anaxímenes. A esta escuela se le conoce como la primera escuela filosófica, se
tenía un contacto directo, existía una relación de estudiante-maestro. Esta
relación suponía un aprendizaje significativo, en tanto, el conocimiento se
transmitía de forma directa y la recepción era más significativa. Dentro de
esta relación docente-estudiante existía una postura denotable de respeto hacia
el conocimiento impartido así como a quién lo impartía, existía un complemento
de conocimientos pues el aporte del educador se complementaba con aporte del
estudiante.
La
actividad de la denominada escuela de Mileto dura aproximadamente cien años
(600-494 a.n.e.). Tales, Anaximandro, y Anaxímenes son los pensadores
tradicionalmente ligados a Mileto. Además de los anteriores, la tradición menciona
también a un tal Hecateo de Mileto, conocido como historiador y geógrafo. No
obstante, la escuela tuvo a tener más miembros que se dispersarían a comienzos
del siglo V, tras la destrucción de Mileto por los persas.
Tales de Mileto suponía que el origen del planeta era también
su final, por ejemplo, establecía que el planeta al principio era agua, y que
al final terminaría sumergida en agua. Por ello afirmaba que el agua era la
fuente de creación y que la sustancia primaria de la existencia. De
la realidad con un elemento existente. Hoy día, algunas teorías cosmológicas
hablan del hidrógeno como del elemento fundamental del universo, apoyándose, es
verdad, en la física moderna que trabaja sujeta a la observación y la
experimentación más rigurosa, pero lanzándose, no obstante, a osadías más allá
de lo demostrado y comprobado para responder con el mismo espíritu naturalista.
Fue una escuela filosófica fundada en el siglo VI a. C.
Introdujo nuevos puntos de vista contrarios a las opiniones prevalecientes de
la época sobre cómo estaba organizado el mundo, mientras que éstas daban a la
voluntad de dioses antropomórficos la responsabilidad sobre los fenómenos
naturales, los milesios presentaron una visión de la naturaleza en términos de
entidades metodológicamente observables, con lo que puede considerarse a la
suya la primera filosofía científica. Esta filosofía emplea la operación de que
la creación o el universo se habían creado de forma natural, y no como se
suponía que era a través de una creación divina.
Según (Casados, 2018) “Aquí tenemos enteramente ante
nosotros un primitivo materialismo espontáneo, que al nacer considera como
natural la unidad en la variedad múltiple e infinita de los fenómenos de la
Naturaleza, unidad que por sí misma se comprende, lo que busca, ya en algo
definidamente corpóreo, ya en algo especial, como Tales en el agua” (Engels). Anaxímenes consideraba el aire como el primer fundamento
de todo lo existente, que Anaximandro lo consideraba como una partícula
material indefinida (el “apeyron”).
De
este fundamento surge una discusión de conocimientos, donde cada quien proponía
y tenía una perspectiva diferente sobre la creación, Tales que afirmaba que el
agua era la sustancia principal, Anaximenes que consideraba el aire tomo tal
sustancia principal y Anaximandro que establecía como una partícula material
indefinida, empero, a pesar de estas definiciones o pensamientos contrarios,
cabe la idea de imaginar un debate entre sí sobre la postura de cada uno,
obteniendo así la relevancia de enriquecimiento continuo.
Según (Filòsofico,
2015) Establece con más claridad sobre la postura que
cada uno difería “Aquí tenemos enteramente ante nosotros un primitivo
materialismo espontáneo, que al nacer considera como natural la unidad en la
variedad múltiple e infinita de los fenómenos de la naturaleza, unidad que por
sí misma se comprende, y a la que busca, ya en algo definitivamente corpóreo,
ya en algo especial, como Tales en el agua” (Engels, Dialéctica
de la naturaleza, Ed. rusa). Según Anaximandro la materia infinita e
indeterminada, las partículas de la materia (los “apeirones”) en movimiento,
constituyen la base del mundo. Anaxímenes considera que el aire es el origen de
cuanto existe.
Los representantes de la Escuela de Mileto se esforzaban por
resolver la cuestión de las relaciones entre la materia y los fenómenos concretos
de la naturaleza, por explicar cómo los objetos reales nacen del aire, del
fuego o del agua. El problema así planteado de las relaciones de lo único y de
lo múltiple constituye el testimonio de la dialéctica ingenua de los filósofos
de Mileto. A sus propósitos de resolver este problema se vinculan las primeras
tentativas de descubrir leyes en la naturaleza.
Surge entonces la
concreción directa sobre la postura que atendía cada filósofo sobre la
creación, y que a pesar de tales afirmaciones distintas no surgía un debate
contraponente de conocimientos, más bien, una forma de compartir el
conocimiento ameno e impulsivo a desarrollar un aprendizaje significativo.
La escuela de Mileto
surge como la primera escuela filosófica y es prácticamente el fundamento del
debate de la creación, pues impera en la postura de una creación natural, y no
como una intervención divina tal y como se conjeturaba posteriormente.
El agua para Tales era la sustancia principal de
la Creación, para Anaximandro la materia infinita
e indeterminada, las partículas de la materia en movimiento, constituyen la
base del mundo. Anaxímenes considera que el aire es el origen de cuanto existe.
Bibliografía
Casados, C. M. (2018). Hombres,
teoremas y leyes naturales. Madrid, Espa;a: Pentalfa, Oviedo .
Filòsofico, D.
(2015). Manual del Materialismo Filòsofico. Madrid: Enciclopedias.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario